Afuera la noche, la tormena arrecia. Adentro el hogar encendido. Sentado en mi sillon, con mi vaso de whisky miro el fuego, pero no lo veo, mi vista esta perdida, en otro lugar.
Siento a Carolina, mi mujer que se acerca, como tantas veces, desde atras, casi junto a mi, siento la suave presion de su mano en mi hombro. Extraño esa mano. Me doy vuelta, ya no está.
Por cierto ¿les dije que Carolina murio hace 2 años?

La seda de tu cuerda susurra sobre mi piel
tus deseos.
Tus ojos en la penumbra
… Verán como tus anhelos
Son saciados
Uno por uno
La esperanza dormida
latirá de nuevo
en tu vientre,
en mis labios.
Es mi vida anudada
a tu placer
es mi alma unida
al dolor.

Enredada entre las sábanas
oigo la lluvia que golpea mi ventana
como bálsamo otoñal que entibia mi piel.
…Y me lleva a devorar deseos que devoran,
que me cogen y abandonan a la sombra de su cuerpo
evocando el respiro de su boca,
el arrebato de sus manos
cuando caminan por mi desnudez…
Instinto que despacio me hace suya,
entre caricias febriles que tapizan
los pliegues y el relieve de mi vientre,
comunión perfecta de su carne en mi fuego,
requiebro de terciopelo que desata las ansias,
desdoblando el sabor del néctar de sus besos
en amalgama de suspiros y pasiones rojas…
Pensamientos furtivos que explotan en la avidez de mis dedos…
Miénteme y dime que, no has olvidado el sabor de mis labios…


Me gusta
cuando tu cuerpo le rinde culto a mi geografía,
cuando te haces de dedos zigzagueantes en mis rutas,
y te detienes a anochecerte en mi guarida…
Y danzas…
Y vas, y vienes… y entras, y sales, y rozas…
O también cuando te haces de labios para besarme,
y descenderme,
y beberme… lamerme,
marcarme desde tu lengua el modo en que me quieres…
Y me gusta también encolumnarme con tu miembro,
abrir mi flor,
hacerme hembra de mar y fuego..
y sentirte… firmeza e incendio…
y gozarte, justo aquí dentro…
Me gusta bañar tu estampa,
desde mi carne hecha río…
y lujuria… y delirio…
sexo en el sexo…





